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Entropía

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Óptica La longitud de onda de la radiación luminosa de sus ojos se refleja lo suficiente como para que mis terminaciones nerviosas entiendan que los techos se hicieron para colorearnos, colgando de nuestros silencios mientras nos envuelven noches densas, iluminadas por destellos que a la distancia resultan más armónicos, y es que no se trata de la ilusión de verlos, sino de la latitud a la que se encuentran (eso es lo que las hace atractivas; la puta distancia). Ondulación El camino de las utopías llega hasta una casa que parece deshabitada, pero que atrae a quienes buscan un espacio para dejarse llevar por las escalas y las frecuencias de oscilación, como las que se dan entre mis ondas agitadas y su armónico a punto de rugir. Que delicia sentir las melodías que crean nuestros cuerpos en el silencio, con el acústico de fondo y el sabor de su piel en mis papilas (concluí que tu sabor es Umami; novedoso, pero delicioso e intenso). Electromagnetismo Por mi parte dejé de ...

A una mujer

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No hay que llorar porque las plantas crecen en tu balcón, no hay que estar triste si una vez más la rubia carrera de las nubes te reitera lo inmóvil, ese permanecer en tanta fuga. Porque la nube estará ahí, constante en su inconstancia cuando tú, cuando yo -pero por qué nombrar el polvo y la ceniza. Sí, nos equivocábamos creyendo que el paso por el día era lo efímero, el agua que resbala por las hojas hasta hundirse en la tierra. Sólo dura lo efímero , esa estúpida planta que ignora la tortuga, esa blanda tortuga que tantea en la eternidad con ojos huecos, y el sonido sin música, la palabra sin canto, la cópula sin grito de agonía, las torres del maíz, los ciegos montes. Nosotros, maniatados a una conciencia que es el tiempo, no nos movemos del terror y la delicia, y sus verdugos delicadamente nos arrancan los párpados para dejarnos ver sin tregua cómo crecen las plantas del balcón, cómo corren las nubes al futuro. ¿Qué quiere decir esto? Nada, una taza de té. No ha...
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Es la vida y me rindo ante ella.

Letanía

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Sucesión de cosas que encuentro deliciosas y refrescantes La brisa de 6 de la tarde en Cali, desde San Antonio. Una carcajada, de esas que se escuchan hasta el Batallón. Vos. La guitarra que suena al fondo de una bachata. Una 8.6 helada después de un día infernal. Vos. Sentir las gotas de lluvia mientras se recorre un páramo a caballo. El cielo inundado de estrellas con firestone de fondo. Vos. Los colores después de una noche de baile. El interior de un carro polarizado, parqueado en medio de la nada.  Vos. "La tarde pidiendo amor". Un orgasmo bajo el cielo nublado.  El cosquilleo en los labios después de tres cervezas y una leve mordida.  La recta a las 5 de la mañana.  Una carretera desde donde se puede ver cómo caen meteoros.  La voz de Willie Colón. Diciembre después de la realidad.  Vos . 

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"No existe la tragedia, sino lo inevitable. Todo tiene su razón de ser: solo se necesita distinguir lo que es pasajero de lo que es definitivo. ¿Qué es lo pasajero? Lo inevitable - ¿Y lo definitivo? Las lecciones de lo inevitable."

Letargia

"Cómo cambian las cosas en la niebla" Cóncava, vacía, vana, desierta... Me refugio en la nostalgia, porque dejé de existir en lo terrenal para hacerlo en mi recuerdo.  Me refugio en lo que ya fue, en lo que pasó y es ahí donde me siento segura. Me cansé de batallar contra mis demonios, empecé a sentir el pasado como un ancla, con la que siento alivio mientras me conduce a lo más profundo, no evitarlo es perderme un poco más cada vez, cada día, estoy sola porque lo quiero y lo quiero porque no es lo conveniente. Qué fácil sería llenar mis vacíos con un par de cervezas y unas buenas noches de sexo, pero las fachadas que se desmoronan una vez llego a mi habitación, y me enfrento conmigo misma, no son lo que necesito para resurgir.  No puedo conmigo misma. Dejé que la niebla me rebosara los pulmones. 

"Tanta luz que da sombra y viceversa..."

Búscame en tus mañanas, en los pequeños sorbos de café. Búscame en tus cobijas, aquellas donde fue palpable cada pedacito de cielo, donde degustamos cada tramo de nuestra piel. Búscame en las esquinas de la habitación, ese pequeño rincón donde todo se veía tan perfecto, nuestro propio Aleph. Búscame entre las cortinas, entre las suaves cortinas de terciopelo gris, esas que usaba de vez en cuando para salir a desayunar(te). Búscame en los estantes de los libros, tal vez entre la sección de Kafka y James... Búscame mi amor, búscame en las carreteras, en todo el centro de ellas, ahí donde solía sentarme a esperar los automóviles. Pero búscame vida, no dejes de buscarme, búscame en cada fragmento de este texto, búscame en cada palabra que pronuncies, en cada gesto que manifiestes, en cada suspiro que despidas al aire. Sólo ten un poco de paciencia, sólo espera un poco más, sabrás que la calma tiene su recompensa y que ahí estoy, esperando. Espero cada segundo de mi vida por tu encuentr...