"No existe la tragedia, sino lo inevitable. Todo tiene su razón de ser: solo se necesita distinguir lo que es pasajero de lo que es definitivo. ¿Qué es lo pasajero? Lo inevitable - ¿Y lo definitivo? Las lecciones de lo inevitable."
No te enamores de mí porque estoy perdida. Porque mi cuerpo no lo poseo yo, sino la zozobra y la indecisión. Porque mi espíritu es libre y de repente dejo de estar para todos. No te enamores de mí porque soy frágil, no tengo percepción del espacio y me cuesta recordar los detalles, a veces me pierdo en mí y la gratitud es un concepto que aún se me dificulta acoger. Tampoco tengo la capacidad de dimensionar el riesgo y mi temeridad me llena de situaciones infortunadas. No te enamores de mí porque tiendo a ser inconforme, reservada, crítica, analítica, para nada espontánea, de vez en cuando irresponsable, tímida en cada una de mis puntas, a veces amante del cambio, pero otras un poco suspendida. No te enamores de lo que este conjunto de defectos tienen para ofrecerte, porque s uelo ser bastante desprendida, indiferente, evasiva, me hastío con facilidad, no me gusta la atención en exceso, disfruto tanto de la soledad que incluso puedo llegar a forzarla...
Porque a veces huyo, porque tengo miedo, porque me brillan los ojos, por el color de mi pelo. Tal vez por lo pragmática o por lo soñadora, que algunos días soy una, pero después otra. Quererme por la mañana, cuando aún no me reconozco, o tal vez por la noche, cuando en soledad soy poco. Quererme porque sí, por si acaso me encuentro, porque sonrío y no me quemo, o tal vez sí, entre tus dedos.
Quiero escribir sobre la maravilla de coincidir. Quiero decir que es la clave de las relaciones. Que somos como partículas dispersas, buscando, sin saber, un objetivo que se adecúe a nuestras necesidades. Que vivimos movidos por una mezcla de instintos y propulsiones, creyendo que tenemos facultades decisorias, cuando en realidad estamos condicionados por lo que nos rodea y los rasgos de una personalidad que, en su mayoría, no escogimos. Es por eso que encontrarte con alguien que se encuentre en el mismo momento en el que estás y que vibre de forma tal que se acompase a tu vibración, resulta una situación rara e inusual. No parece así, las calles están llenas de “enamorados”, pero es todo porque somos millones y unos pocos afortunados. También es así porque muchos viven en búsqueda de compañía, no importa si no se adecua a su forma de vida, porque de todas formas siempre se puede manipular o el otro acomodarse a lo que quiera. Al fin y al cabo, lo importante es que se acompañen y...
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