Vos apareciste de la nada, y en una eternidad efímera me rebosaste de tu esencia, me llevaste a amarte y cuando sentí que estábamos existiendo, volvimos al vacío. Como partículas violando la ley de conservación de la energía, aparecimos por un espacio de tiempo tan pequeño como para que la incertidumbre nos superara, no sin antes dejarnos crecer en momentos sublimes, caricias celestiales, besos encantadores y palabras deliciosas. Compartir la vida con vos, mientras nuestro momento espontáneo crecía, me llevó a entenderla, a quererla y a vivirla, con todos sus matices y con tu perspectiva iluminándola, mientras yo, absorta, admiraba cómo brillaban de lindo sus colores. Pero todos somos parte de este vacío y la energía que nos domina nos obliga a movernos, porque tenemos que llegar a algún lugar, aunque nadie nunca sepa cuál es o la razón por la que hay que hacerlo, y fue en ese trayecto en el que volvimos al punto cero, donde nos disipamos, desechando el "nosotros". ...