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Me gusta un poco el desorden y el caos; las camas ligeramente desordenadas el cabello revuelto por el viento las carcajadas disonantes que rompen el silencio el sonido de las gotas incesantes que golpean mi ventana la música que se dispara y hace que mis pies se muevan sin parar el vaivén de las olas el llanto de la alegría mis adentros cuando llegas tú Mariani Sierra

Anamnesia

Seguramente mi horóscopo te mencionó un día en que no lo leí. Los apócrifos te presagiaron y yo los ignoré. Incluso me miraste y no me dí cuenta, porque nos cruzamos sin tropezar. Te estuve buscando sin descanso, pero en realidad nunca quise encontrarte y te me fuiste, sin siquiera tenerte. Por mucho tiempo imaginé tu sonrisa, tu cabello, tus brazos a mí alrededor, queriendo que existieras... y existís. No conmigo, no por mí, pero ahí estás. Te desconozco y ya no hay apuro. No tenés que estar conmigo para saber que nos pertenecemos, en algún punto de la nada y el todo, somos para ambos. No aquí. No ahora. Y está bien, tal vez Platón no concebía la idea de dejar el conocimiento sin descubrirlo, porque quería saberlo todo, aunque lo negara constantemente. Pero en realidad hay cosas que no deben ser conocidas y su magia radica en eso, como vos en mi vida y yo en la tuya. Probablemente lo entendí todo mal y resulta que coincidir es más difícil que olvidar y que hay amores que ...

D.N.E

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Sintonía

Quiero escribir sobre la maravilla de coincidir. Quiero decir que es la clave de las relaciones. Que somos como partículas dispersas, buscando, sin saber, un objetivo que se adecúe a nuestras necesidades. Que vivimos movidos por una mezcla de instintos y propulsiones, creyendo que tenemos facultades decisorias, cuando en realidad estamos condicionados por lo que nos rodea y los rasgos de una personalidad que, en su mayoría, no escogimos. Es por eso que encontrarte con alguien que se encuentre en el mismo momento en el que estás y que vibre de forma tal que se acompase a tu vibración, resulta una situación rara e inusual. No parece así, las calles están llenas de “enamorados”, pero es todo porque somos millones y unos pocos afortunados. También es así porque muchos viven en búsqueda de compañía, no importa si no se adecua a su forma de vida, porque de todas formas siempre se puede manipular o el otro acomodarse a lo que quiera. Al fin y al cabo, lo importante es que se acompañen y...

Marte

Nos acostamos en la cama, vos sin camisa y yo totalmente cubierta. Me abrazaste, besaste mi mejilla y empezaste a relatar los ires y venires de tu vida, tus fortunas e infortunios, la espiral que te llevo al fondo y a renacer. Yo te escuché, te comprendí y cuando llegó mi turno hice lo propio: me desnudé ante vos. Te dejé saber todo lo que pasaba por mi mente, todo lo que me agobiaba en el pasado y en el presente, mis más profundos defectos, mis miedos más latentes, y vos también me escuchaste, me miraste fijamente y entendiste a qué me refería con todo eso. Durante un relato que me producía desasosiego, me hiciste sentir acogida y tranquila. Hicimos el amor, ¿no te das cuenta? Tal vez tus labios no se encontraron con los míos, ni nuestros cuerpos se rozaron desnudos, pero ahí estábamos los dos; más expuestos que nunca, vulnerables e indefensos. Mis pensamientos rozaron tus ideas, tu mirada penetró mis anhelos, con palabras danzamos estáticos en el silencio de la habitación, mientras...

Quererme o no

Porque a veces huyo,  porque tengo miedo,  porque me brillan los ojos,  por el color de mi pelo.  Tal vez por lo pragmática  o por lo soñadora,  que algunos días soy una, pero después otra. Quererme por la mañana,  cuando aún no me reconozco,  o tal vez por la noche,  cuando en soledad soy poco.  Quererme porque sí, por si acaso me encuentro, porque sonrío y no me quemo,  o tal vez sí, entre tus dedos. 
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Al fin y al cabo algún encuentro había, aunque no pudiera durar más que ese instante terriblemente  dulce en el que lo mejor sin lugar a dudas hubiera sido inclinarse apenas hacia afuera y dejarse ir, paf se acabó -  Julio Florencio