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In other words...

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Tratando de descifrarme me pierdo y lo pierdo, porque en definitiva lo nuestro es caos y cada vez que tratamos de reconstruirnos, nos volvemos polvo mutuamente. No me importaría volar como partícula cada vez que busco su boca y me encuentro con su palabra interrumpida y reservada, pero todo porque al acercarme a usted mi corazón da saltitos y porque además mi piel no puede evitar achinarse. Venga, que el ánimo de repelernos es más grande, pero menos fuerte. Venga y me enseña cómo mirar en su interior sin tener que dejar de besarlo y cuando lo haga podré permitir que se vaya, si es lo que quiere, aunque después regrese y con desconcierto me exija que vuelva a mudarme a sus labios.

"Fe de errata".

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Sí, aún escribo sobre usted, pero no se sienta importante,  siéntase usado.

Obsesionario en la menor.

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Me jode no poder verlo. Me joden sus publicaciones, su maña de sacarme en cara lo bien que la está pasando solo. Me jode la costumbre de pensarlo siempre que estoy leyendo un libro de Cortázar o poesía de Borges. Me jode que por la noche, sola en la habitación, empiezo a pensar en esa época en la que juntos hicimos y deshicimos bajo las estrellas... o bajo su techo. Me jode mucho, muchísimo, esta soledad, que me hace conocerme más de lo que alguna vez pude, que me hace darme cuenta de la falta de afecto que poseía por mí misma y que intentaba compensar aferrándome a usted. Usted, que ahora me jode la vida; me la jode porque me dejó herida y poco a poco cicatricé, pero siempre se da el espacio para revisar de nuevo nuestras cicatrices y darnos cuenta de que hemos avanzado, de que no pensamos igual que en el pasado, de que sí; aprendimos,  pero recordamos.   En 5 minutos habré olvidado que escribí esto para usted, y espero no recordarlo, porque se supone que lo superé ...

Poema al gran masturbador

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A pesar de la oscuridad reinante la noche estaba en sus comienzos en los bordes de las grandes escalinatas de ágata donde fatigado por la luz del día que duraba desde la salida del sol el gran Masturbador su inmensa nariz apoyada sobre el piso de ónix sus enormes párpados cerrados la frente corroída por horribles arrugas y el cuello hinchado por el célebre forúnculo que bulle de hormigas se inmoviliza estático en ese instante del crepúsculo todavía demasiado luminoso mientras la membrana que recubre enteramente su boca se endurece a lo largo de la angustiosa de la enorme langosta aferrada inmóvil y apretada contra ella desde hace cuatro días y cinco noches. Todo el amor y toda la embriaguez del gran Masturbador residía en los crueles ornamentos de oro falso que recubren sus sienes delicadas y blandas e imitan la forma de una corona imperial cuyas finas hojas de acanto bronceado se prolongan hasta las mejillas rosadas e imberbes...

Persona

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“¿Crees que no lo comprendo? El sueño imposible de ser. No de parecer, sino de ser. Consciente en cada momento. Vigilante. Al mismo tiempo, el abismo entre lo que eres para los otros y lo que eres para tí misma, el sentimiento de vértigo y el deseo constante de, al menos, estar expuesta, de ser analizada, diseccionada, quizás incluso aniquilada. Cada palabra, una mentira, cada gesto una falsedad, cada sonrisa una mueca. Te sientes perpeleja de que a veces tus ideas de la vida no concuerden con tus actos. ¿Suicidarse? ¡Oh, no! Eso es horrible. Tú no harías eso. Pero puedes quedarte inmóvil y en silencio. Por lo menos así no mientes. Puedes encerrarte en tí misma, aislarte. Así no tendrías que desempeñar roles, ni poner caras ni falsos gestos. Piensas. Pero ¿ves? La realidad es perversa, tu escondite no es hermético. La vida se cuela por todas partes. Estás obligada a reaccionar. Nadie pregunta si eres real o irreal, si eres verdadera o falsa. La cuestión sólo importa e...

De historias bonitas.

Una gota . Micra acuifera que roza las papilas gustativas, deslizándose suavemente por entre las amigdalas, sobre el hioides, a través de la tráquea. Cae, apaciblemente llega, se fusiona con pepsinas y ácidos, 5 segundos y ya no hay gota.  Una hoja . Órgano vegetativo que, de la nada, se desprende de su origen. Aprende a flotar en el aire y se llena de extásis mientras juguetea con el mismo, sintiendo cómo las nubes juguetonas la soplan y mecen. Se adormila. Siente tocar una superficie más tosca, se olvida de su momento de gloria y se sumerge en un profundo sueño. La cuerda de una guitarra. Pedazo de acero desabrido masajeado por proteínas fibrosas, que rasgan su superficie y le hacen convulsionar, creando así melodías igual de desabridas. Convulsiona tanto que llega a su momento de climax, en el que siente cómo se deshace de sí misma, y queda reducida a dos pedazos de alambre con destino a la chatarra.                 ...
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Me encuentro atrapada en su recuerdo.