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Persona

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“¿Crees que no lo comprendo? El sueño imposible de ser. No de parecer, sino de ser. Consciente en cada momento. Vigilante. Al mismo tiempo, el abismo entre lo que eres para los otros y lo que eres para tí misma, el sentimiento de vértigo y el deseo constante de, al menos, estar expuesta, de ser analizada, diseccionada, quizás incluso aniquilada. Cada palabra, una mentira, cada gesto una falsedad, cada sonrisa una mueca. Te sientes perpeleja de que a veces tus ideas de la vida no concuerden con tus actos. ¿Suicidarse? ¡Oh, no! Eso es horrible. Tú no harías eso. Pero puedes quedarte inmóvil y en silencio. Por lo menos así no mientes. Puedes encerrarte en tí misma, aislarte. Así no tendrías que desempeñar roles, ni poner caras ni falsos gestos. Piensas. Pero ¿ves? La realidad es perversa, tu escondite no es hermético. La vida se cuela por todas partes. Estás obligada a reaccionar. Nadie pregunta si eres real o irreal, si eres verdadera o falsa. La cuestión sólo importa e...

De historias bonitas.

Una gota . Micra acuifera que roza las papilas gustativas, deslizándose suavemente por entre las amigdalas, sobre el hioides, a través de la tráquea. Cae, apaciblemente llega, se fusiona con pepsinas y ácidos, 5 segundos y ya no hay gota.  Una hoja . Órgano vegetativo que, de la nada, se desprende de su origen. Aprende a flotar en el aire y se llena de extásis mientras juguetea con el mismo, sintiendo cómo las nubes juguetonas la soplan y mecen. Se adormila. Siente tocar una superficie más tosca, se olvida de su momento de gloria y se sumerge en un profundo sueño. La cuerda de una guitarra. Pedazo de acero desabrido masajeado por proteínas fibrosas, que rasgan su superficie y le hacen convulsionar, creando así melodías igual de desabridas. Convulsiona tanto que llega a su momento de climax, en el que siente cómo se deshace de sí misma, y queda reducida a dos pedazos de alambre con destino a la chatarra.                 ...
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Me encuentro atrapada en su recuerdo.

Preclusión.

Indeterminación: " Lo que es, no está plenamente determinado. Lo que es, es caos o abismo o lo sin fondo". Fuimos. Fuimos caos, abismo y lo sin fondo. Fuimos una constante incógnita, un constante devenir que se daba a lugar cuando me quedaba mirándolo y me enredaba en sus pestañas. Nunca estuve segura si lo mejor sería desenredarme o haberme quedado en ellas, esperando el momento en el que se cansara de sostenerme y me dejara caer, mientras sentía que sólo estaba en el rodadero, como una de las tantas veces en las que en el parque jugábamos como niños. Y es que con frecuencia me sentía ir, pero entonces me quedaba estancada y volvía a trepar.  Hasta que decidí desenredarme sola y evitar sentirme en un sueño onírico, en el que de todas formas no habría tenido control de nada. Simplemente en lo que respecta a su partida no he podido dejar de sentirla como un mal sueño, uno del que me despertaré y sentiré en mi cara el calor de su pecho, sus latidos y unas ansias ...

Antagonía.

Mi vida se parte en dos: La escéptica y la soñadora.          La tímida y la sensual. La sencilla y la caprichosa.          La solitaria y la dependiente. La simple y la cariñosa.          La desconfiada y la entregada. La distante y la benévola.          La perspicaz y la pendeja. Mi vida se parte en dos: entre parte y contraparte, un  abismo de diferencia entre la una y la otra. Mi vida se parte en dos; y en la mitad lo encuentro a  usted.

Anhelo.

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Sueño con usted; y cuando lo hago, me doy cuenta de lo lejano que está de mi realidad. 

Dulce introducción al caos.

Simplemente dejamos de necesitarnos. Ya te darás cuenta. Levantarás la vista, verás mis ojos y no te importara si son los míos o los de alguien más. No habrán más cuentas regresivas esperando el momento de vernos, no habrán planes, no habrán ganas. Dejaremos de llamar, y no pasará nada... Podría pasar. Pasó. Dejé de confiar. Dejé de esperar que tomaras mi mano. Dejamos de necesitarnos.