Y después de hacer todo lo que hacen, se levantan, se bañan, se entalcan, se perfuman, se visten y, así progresivamente, van volviendo a ser lo que no son.
No te enamores de mí porque estoy perdida. Porque mi cuerpo no lo poseo yo, sino la zozobra y la indecisión. Porque mi espíritu es libre y de repente dejo de estar para todos. No te enamores de mí porque soy frágil, no tengo percepción del espacio y me cuesta recordar los detalles, a veces me pierdo en mí y la gratitud es un concepto que aún se me dificulta acoger. Tampoco tengo la capacidad de dimensionar el riesgo y mi temeridad me llena de situaciones infortunadas. No te enamores de mí porque tiendo a ser inconforme, reservada, crítica, analítica, para nada espontánea, de vez en cuando irresponsable, tímida en cada una de mis puntas, a veces amante del cambio, pero otras un poco suspendida. No te enamores de lo que este conjunto de defectos tienen para ofrecerte, porque s uelo ser bastante desprendida, indiferente, evasiva, me hastío con facilidad, no me gusta la atención en exceso, disfruto tanto de la soledad que incluso puedo llegar a forzarla...
Me cansé de las despedidas y los desencuentros. La vida tiene que ser más que una sucesión de finales inevitables o una cadena de obligaciones vinculadas con el adiós.
Después de rechazar los vitrales incendiados por las radiaciones luminosas de un conjunto de poros achinados previamente en la oscuridad, entendí que la fatalidad no te incluye, que hay un magnetismo inverso entre los días grises y la premura con que tus retinas se encuentran con las mías. Tal vez debamos atravesar la instancia y dejarnos caer en carreteras inconclusas, que no nos lleven a ninguna parte, porque ahí y en todas partes es lo mismo, y porque desfigurarnos nunca nos salió tan bien como cuando las estelas de nuestras células cosquillearon divertidas entre lienzos de baldosa y tapicería. Tejo entre reminiscencias aunque la torpeza de mis dedos sólo me permita encontrar, de tanto en tanto, un trio de lunares y una sonata de Bach que dejé inconclusa por estar pensando en la forma en que aquel ósculo decidió conocer de puntos cardinales y de inercia entre ejes paralelos. Recuerda que sólo somos perpendiculares entre borrascas y primaveras, dibujadas con expresiones ...
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